Foto : carolregh

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Como hemos visto en los contenidos del curso, cualquier profesional del siglo XXI que quiera mantenerse actualizado deberá construir su aprendizaje sobre la capacidad de búsqueda y de creación de vínculos que le permitan aprender de y con otros, dentro de la gran comunidad virtual.

Para señalarse dentro de ese gran grupo y ser una pieza más, pero diferenciada, de la colectividad digital,  es preciso crear una identidad que, para algunos, será múltiple, si se intenta separar completamente lo personal de lo profesional y, en consecuencia, se definen varios perfiles que, de alguna manera, van a tener muchas cosas en común. Porque esa división parece difícil de mantener, si tenemos en cuenta que nuestros rasgos como individuos nos acompañan en todos los ámbitos de nuestra vida y quedan también reflejados en las  huellas que vamos dejando en nuestro camino digital.

En la vida real cambiamos, nuestro aprendizaje a lo largo del tiempo nos “re-adapta” al mundo en que vivimos, va reconstruyendo nuestra identidad,  y hay algunos pasos en falso que el viento hace desaparecer de nuestro rastro. En el mundo virtual, todo se queda atado, enredado, y no  hay viento que pueda llevarse ninguna mala pisada.  Es por eso por lo que nuestra llamada “identidad digital” requiere de toda nuestra atención  y cuidado, tanto en su creación como en su proceso de construcción.

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