Avanzando en la intensidad digital

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Línea de intensidad (Foto de: carolregh)

El curso  de Habilidades Digitales ha llegado casi a su fin, y es el momento de hacer balance y volver la vista cuatro semanas atrás, cuando iniciábamos el camino (la peregrinación, por seguir con el símil de Tíscar Lara) hacia nuevos destinos digitales. Volviendo a leer la rúbrica de David Álvarez, me doy cuenta de que, efectivamente, estoy en un punto distinto y he cruzado esa línea  de intensidad entre el Rosa  2 y el Rojo  3. Mientras que antes, en muchos casos, podía saber de la existencia de algunas herramientas (o ni siquiera eso), pero sin conocer su funcionamiento, en este momento ya puedo decir que al menos las he usado alguna vez y he podido empezar a ver las posibilidades de aplicación en mi trabajo, aunque es algo que se irá perfilando con un poco más de tiempo y de recorrido.

Al releer los mensajes colgados en el foro aquella primera semana casi no me reconozco y me cuesta un poco volver a colocarme en esa línea de salida. En ese momento, por lo que leo ahora en lo que escribí, estaba especialmente interesada en aprender a usar los recursos existentes para clasificar información y para el trabajo colaborativo en red. Ahora, y después de la práctica en el curso, me doy cuenta de que una de las cosas que me ha causado mayor impacto no está directamente relacionada con dichos objetivos (aunque todo está enredado e imbricado, claro). Se trata de la entrada en Twitter y la creación de listas, que me parece un elemento muy potente de recepción e intercambio de contenidos.  De una visión parcial  y no muy nítida del funcionamiento y posibilidades de esta red social, he pasado a otra mucho más amplia y clara, que  me hace sentir, además, esa necesidad de participación activa compartida por los miembros de una comunidad virtual. No podemos limitarnos a obtener sin aportar. Pero aún no me siento preparada para eso. No al menos de manera general (no es falsa modestia, pero ¡¿qué le voy a contar al resto de la humanidad?!), aunque quizá sí en mi entorno de trabajo para compartir/enviar información y dar un paso más allá del correo electrónico, que se percibe como algo más denso y pesado, frente a la ligereza de los tuits (el logo del pájaro transmite esta idea a la perfección.

Mi identidad digital está, de momento, un poco velada, aunque ahora siento que la tengo y que es algo que quizá en algún momento se desarrolle de verdad. Pero lo importante ahora es que ha habido una reflexión en torno a ello, una concienciación de lo que supone tanto estar como no estar y cómo estar.

Y  me ha ocurrido algo parecido con la capacidad de aprender de (y con) las tecnologías digitales. Claro que no es algo nuevo, pero ahora soy más consciente de todas las posibilidades y de que, verdaderamente, estamos aprendiendo cada día y sobre muchas cosas diferentes gracias a la red.

Espero que toda esta reflexión, como aquella inicial,  sea solamente un nuevo punto de partida.

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Cambio de visibilidad (foto de: carolregh)

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Un Equipo, un Entorno

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Environment (foto : carolregh)

Trabajo en Equipo. Si pensamos en esta E mayúscula vemos que en ella misma se guarda la esencia del trabajo en equipo: varias unidades que se dirigen y desembocan en un tronco común, que es, al mismo tiempo, una fuente de retroalimentación para volver a realizar un camino de ida y vuelta.

Cada uno de nosotros, como miembro de un grupo de trabajo, hemos llevado a ese sitio que nos ha unido durante estas semanas,  los frutos que hemos ido recogiendo en este tramo del camino de nuestro PLE, y que hemos echado al cesto con el que nos presentamos al principio del curso. Hemos sido esos “peregrinos digitales” de los que habla Tíscar Lara, que van y vienen, y también esas hormiguitas que mencionaba Cristina Trujillo, mi compañera de fatigas, en su entrada en el blog.  Y todo este ir y venir, aportar, compartir, sumar, contrastar, reflexionar, retroceder, avanzar, conjuntar, coordinar, fortalecer, y, sobre todo, siempre crear, ha existido en esa E, que, como tuiteba ayer Carlos Magro, lo es también de Entorno. Y es que un Equipo es también un Entorno. Un Entorno que nos moldea y que nos identifica,  que nos une y nos individualiza al mismo tiempo, que nos permite ser ‘yo’ y ser ‘todos’.

Aprovechar la oportunidad grupal y hacer de la experiencia una enriquecedora aportación a nuestro aprendizaje personal en red,  es algo que enlaza con  la buena disposición  espacio-temporal hacia el encuentro y la colaboración, la búsqueda de un producto común reflejo de todas y cada una de las partes, con el hacer y dejar hacer, aprovechando y disfrutando de las ventajas  del trabajo digital, con el  ceder y el consensuar.  Y, todo ello, en un Entorno en permanente comunicación,  en el que la llama del pebetero debe ser custodiada alternativamente por cada uno de los miembros

Aprendamos de cada Equipo y de cada Entorno. El próximo trabajo en red está a la vuelta de este post.

Identidad digital

Foto : carolregh

Foto : carolregh

Como hemos visto en los contenidos del curso, cualquier profesional del siglo XXI que quiera mantenerse actualizado deberá construir su aprendizaje sobre la capacidad de búsqueda y de creación de vínculos que le permitan aprender de y con otros, dentro de la gran comunidad virtual.

Para señalarse dentro de ese gran grupo y ser una pieza más, pero diferenciada, de la colectividad digital,  es preciso crear una identidad que, para algunos, será múltiple, si se intenta separar completamente lo personal de lo profesional y, en consecuencia, se definen varios perfiles que, de alguna manera, van a tener muchas cosas en común. Porque esa división parece difícil de mantener, si tenemos en cuenta que nuestros rasgos como individuos nos acompañan en todos los ámbitos de nuestra vida y quedan también reflejados en las  huellas que vamos dejando en nuestro camino digital.

En la vida real cambiamos, nuestro aprendizaje a lo largo del tiempo nos “re-adapta” al mundo en que vivimos, va reconstruyendo nuestra identidad,  y hay algunos pasos en falso que el viento hace desaparecer de nuestro rastro. En el mundo virtual, todo se queda atado, enredado, y no  hay viento que pueda llevarse ninguna mala pisada.  Es por eso por lo que nuestra llamada “identidad digital” requiere de toda nuestra atención  y cuidado, tanto en su creación como en su proceso de construcción.